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  • Simplicio Villarreal

Los Días mas Soleados


Son estos los meses mas pesados, y lo sentimos todos, a veces pienso que yo mas que otros, aunque me equivoco, por supuesto que lo hago. Estos días tan blanco y negro, tan poca luz por la ventana, A veces me imagino que voy andando por las calles jalando una nube atada a mi espalda con una cuerda en ese punto exacto que nadie alcanza con las manos. Y todo esta mojado, las calles, los zapatazos, las miradas de los que saben tan bien que no saben hacia donde caminan. Y cuando mas siento que me apago, cuando mas creo que el color no vuelve es que escucho sus voces y de pronto todo se ilumina. Nos recibimos con abrazos y risas, tomamos mas cafe del que deberíamos, compartimos los silencios compartimos los gritos, compartimos en pijamas con las decoraciones de segunda mano que cuelgan de las paredes, con la decoraciones de nuestras propias manos, un juego de cartas, un asomarse por la ventana can una taza de te, Estar sentado en banco viendo el gris que se quisiera colar por los cristales, y no importa porque por mas húmeda que se nos presente la vida, con ustedes los días siempre están soleados.


Fue algo muy inesperado, yo platicaba de lo típico que se conversa al final de una clase, no buscaba nada en particular ese dia, no recuerdo que habia pasado antes o despues y ya que importa porque sigilosas sin anunciarse ni a el futuro que deparaba me encontré con una sonrisa que miraba hacia arriba para después voltear al otro lado y ver una copia exacta pero con tres puntitos, y ahi empezó, tu a mi lado, tu a mi otro lado, en esa primera compañía con esas primeras sonrisas, unas primeras platas que lleve en una caja de zapatos al festejo de su cumpleaños. Ese fue el primer dia que vi llover mientras por dentro senti que amanecía.



Es natural que las cosas crezcan cuando se asoma el sol.

Como cuando uno camina por la playa y entonces hay flores donde antes habia un pasto opaco y rendido, y no atinamos de donde surgiron esas flores tan amarillas. ¿Estaban escondidas abajo de la tierra?

¿Esperando?

¿Que esperaban?

Así sus sonrisas, flores amarillas, daffodils que susurran que ya no tarada en llegar el tiempo de poder dejar los suéteres a un lado. Y pronto nos fuimos quitando el frío, y en ese mismo camino de flores encontramos algo que no sabíamos que teníamos. Nos ayudaron esas risitas que se escondían en un pedazo de chocolate, y pasando los minutos el agua se volvía amiga y todo el mundo alrededor se pitaba de colores que nunca habíamos visto. El sol se iba poniendo, el agua se hacia magenta, tú sin zapatos dejabas que la arena se incrustara en tus tobillos, y recargados contra el arbol caído sonreímos. Como no sonreír, como no llorar, carajo, al encontrar lo que tanto buscabas y que tan lejano se sentía. Ahí estaban, tan sencillo y liviano dentro, de una taza con una inicial. Y cada sorbo sabe a estar contento.

No tengo una bitácora exacta que trace el camino e intente explicar como llegamos a donde estamos, fueron pasos naturales que no dependían de expectativas, y uno empezó seguir al otro y ahora se ha formado un caminado por el cual sin darnos cuanta fuimos derrabado semillas que ahora brotan, se convierten en flores y a veces se llaman memorias o daffodils amarillas.





Es tan fácil ser Féliz a su lado y rebuscar en una refrigeradora las piezas que compongan de una compañía. Una cebolla, algunos huevos y dos patatas se convierten entre risas y música en esas semillas que se han ido regando.

Son tantos los recuerdos, se aparecen como luciérnagas en noche de luna nueva, los bailes en la lluvia, las carreras por los parques en búsqueda de apartamentos, los llantos en el pasillo cuando todos teníamos el corazón roto y en nuestras mismas palabras fuimos encontrando un sentimiento que todos compartíamos, y supimos que teníamos, que nos tenemos, qué hay subidas y bajadas pero que con un buen derrame de lagrimas ente una luz tenue pasada la media noche poco a poco nos ayudamos a recoger los cachitos del corazón que se nos han roto y así nos ayudamos, a parchar las heridas con sonrisas y abrazos, con las fotografías instantáneas que marcan lo mucho que nos gusta tenernos cerca, con caminatas en el bosque, con tomar el bus equivocado, con estar justos en un balcón leyendo cada quien su libro, de apoco comentando lo que vamos descubriendo y cuando empieza a hacer hambre procuramos siempre estar cerca de una cocina.

Y lo feliz que fui al poder verlas llegar al aeropuerto del pais que llamo mío, el recorrer mercados, tiendas y de una mano tener un helado. Despues recibirlas y llevarlas por las calles que me vieron crecer, que forjaron las bases de la persona que ahora soy, y que felicidad el poder compartir esos tequilas y las cantinas baratas, los tacos de la calle, la coalición de mis dos mudos que por una tarde se vieron los unos a los otros y yo sonreía por la dicha de saber que si esto no es fortuna, ¿entones que lo es?

En ustedes me apoyado y me han rescatado, a veces sin darse cuenta con cosas muy sencillas, como verlas llegar a través de una puerta de cristales pocos minutos antes de saber que ya casi llega la hora de quitarme el mandil blanco que me amarraba a un destino del que quería huir.

Es inexplicable la calma que me comparten cuando creía sentirme en una tormenta.

No las quiero, la amo, y la persona que me convierto por estar a su lado. Ya sea yendo a la escuela, o en auto rumbo a un refugio de madera encerrado en un bosque donde cantabamos y a carcajadas reíamos hasta que el auto dio un briquito y el retrovisor anuncio que habíamos extinguido una vida, aunque no la nuestra, se callaron las palabras, se congeló todo por un segundo, pero estábamos juntos, estamos.

Y en las noches de películas, en las tardes en la playa, en cualquier lugar en donde estemos no importa si es el rincón mas olvidado, por algo tan simple como compartir ese espacio con ustedes se convierte en un sitio adorado.

Habrá muchas mas lunas nuevas, muchas mas llenas. Habrá cambios en los caminos y habrá lo inesperado, son tantas las flores que hemos sembrado, soy tan feliz del saberme a su lado, no miento cuando digo que en los momentos que mas me sentía enterrado, ustedes con el simple hecho de ser ustedes me rescataron.


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